viernes, 11 de abril de 2008

Conciencia de la vida

Activarnos para salvarnos

Hay un mal que está atacando a nuestra sociedad que crece cada día más y aunque siempre existió en los últimos años asusta y preocupa al mismo tiempo. Lo que sería bueno, es que aparte de asustarnos nos lleve a la acción, acción verdadera, que nos haga cambiar las cosas.
El tema es el de los accidentes de tránsito, ya no los llamaría accidentes sino “negligencia de tránsito” en la mayoría de los casos. Es un hecho, una realidad que nos afecta a todos, al que maneja y al que no, al que le gusta viajar como al que no.
Me animo a decir que el problema de fondo es la falta de respeto y de amor hacia la vida lo que se deja ver en este problema. Si abrimos el juego para descubrir cuál es en realidad el fondo, creo que se vislumbra una verdad: no amamos la vida, por lo tanto no la cuidamos.
No existe una verdadera conciencia de lo bello que es vivir para así poder cuidarla y también cuidar la de los demás. Es un desafío en el mundo de hoy, amar la vida, respetarla bajo todos sus símbolos.
Respetarla la vida sería también encontrar la diferencia entre mi libertad y la del otro. Uno puede amar la vida o no importarle morir y puede decidir quitársela con pastillas u otros métodos, pero no en el auto, camión o colectivo, no en la ciudad o en la ruta, donde no sólo pongo en peligro mi vida, sino también de los otros.
No creo en el “destino”, no creo en el “tenía que pasar” o en el “Dios lo quiso así”. Éstas son grandes mentiras. Manejar en la ruta a 150 Km. de velocidad, hablar por celular o escribir mensajes mientras se maneja, pasar a otro vehículo sin visión suficiente y otras tantas cosas es buscar la muerte y no tiene nada que ver con el destino.
No caigamos en tener una mente subdesarrollada, una mente que no es conciente de los verdaderos peligros y de lo que puede pasar sino cuidamos la vida, podemos aportar algo para que esto cambie, entre todos, depende de cada uno y de todos.

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